lunes, 24 de mayo de 2010

Dar sin esperar nada a cambio. Eso es lo que me enseñó mi mamá de chiquita. Hoy, cada vez que pienso en eso, me dan ganas de envenenar a mi madre con cianuro, o deseo aunque más no sea haber sido la voz de su conciencia, para convencerla de que nunca pero NUNCA me inculcara eso.

"Cada uno da lo que recibe, y luego recibe lo que da". Que mentira despiadada.

Dar sin esperar nada a cambio es emprender un viaje de sufrimientos, desilusiones y dolor. Pedir mas de lo que el otro es capaz de dar, algo que para uno es tan natural y que para otro es una metamorfosis, ese es el error.

Mi problema es complicado, pero a su vez es muy simple de explicar: Soy un sapo de otro pozo.

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