domingo, 23 de mayo de 2010

Veamos la vida como un examen. Un conjunto de preguntas que tienen mil respuestas incorrectas y solo una que nos lleva a ganarnos el punto. Por lo tanto, es muy fácil equivocarse, y muy difícil acertar.

En el camino a la respuesta correcta borramos, tachamos, nos frustramos, borramos con el codo lo que escribimos con la mano, y volvemos a empezar. Algunas preguntas cuestan mas que otras, naturalmente, y en esas es aún mas simple equivocarse.

A veces creemos tener la respuesta, y cuando chequeamos, nos damos cuenta que en realidad era un error, que otra vez tenemos que volver a intentarlo.

Lo bueno de esto es que en el examen de la vida, tenes toda una vida para encontrar las respuestas.

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