Lo único que se es que nadie, ni siquiera aquellos hombres que me robaron el corazón y me lo destrozaron, me hizo sentir tan miserable como vos. Me usaste, me lastimaste a tu antojo, y sin piedad. Sabiendo que, justamente, el lugar que ocupabas en mi vida era único, y ahora ese lugar tan lindo no se lo voy a poder dar a nadie, porque la confianza que te tuve y que defraudaste, ya no la voy a poder tener con nadie.
Esto es lo último que te escribo, ya sin lágrimas que me acompañen, porque ya te superé, a vos y a tu traición. Este es el último tiempo de mi vida que gasto en vos.
En un mundo paralelo, vos estas muerto, o nunca naciste. En este mundo, por lo menos para mí, ESTAS IGUAL DE MUERTO.
In memorian, JAP (QEPD).

No hay comentarios:
Publicar un comentario