miércoles, 19 de mayo de 2010

El amor es un juego difícil de jugar. Es ese "jugar con fuego", en el que siempre nos arriesgamos a quemarnos. Una vez que entraste, no queres salir, pero como todo juego, tiene partes difíciles, incluso a veces tiene un final inesperado. Es como esos libros de "Elige tu propia aventura": depende del camino que tomes, del cual generalmente no se puede volver atrás, depende toda tu historia.
Un error, por mínimo que sea, puede costar retroceder varios casilleros, o incluso quedar fuera del juego. Jugar al amor es riesgoso, pero es un riesgo que varios de nosotros estamos dispuestos a correr. Hay que estar listos, hay que saber lo que realmente queremos, y hay que luchar de a dos, eso es lo fundamental. Cuando uno de los dos afloja la soga, el juego ya está perdido.
El amor es un juego que se juega de a dos, y solo de a dos. Cuando se meten los de afuera, se altera el curso del juego, y puede ser una derrota asegurada. Es como en el truco, "los de afuera son de palo". Y así debe ser.
El amor no es un juego para cualquiera, solo para los que están listos a dar todo por ganar. Yo quiero jugarlo con vos. Vos, estás realmente dispuesto a jugarlo conmigo?

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